El nacimiento de Jack – Parte IV

Por la tarde llegó Belén a conocer a su hermano. Su alegría se esfumó cuando supo que tendría que quedarme en el hospital. Ella pensaba que nos iríamos todos a casa. Mi niña estaba triste, enfadada, confundida. Lloró mucho, dijo que ya no quería a su hermano. Fue la primera vez que pasamos una noche separadas.

Al día siguiente llegó mucho mejor y lo primero que me dijo fue “¿Puedo darle la bienvenida a mi hermano?” Se acercó, le dio un besito en la frente junto con un “Bienvenido Jack”.

Al medio día saldríamos del hospital y por la mañana yo seguía con la angustia del pago. Una vez más comprobé que somos afortunadísimos, pues mi esposo consiguió un préstamo y pudimos pagar los gastos médicos.

Al fin estábamos en casa, con nuestros hijos. Todavía teníamos que terminar de instalarnos, adaptarnos…

Mi recuperación ha sido larga y difícil. Desde la misma tarde en que salí del hospital me quedé sola con mis dos hijos por varias horas;  no tuve oportunidad de descansar, recostarme y dormir como en mi primera cesárea. Mi mamá me ayudaba mucho con enviarme la comida y lavar la ropa. Hiram, seguía ordenando nuestras cosas, acomodando aquí y allá, apoyándome con Belén cuando estaba con nosotros.

Aún así yo preparaba desayunos, servía comida, lavaba trastes, acomodaba ropa, ayudaba a Belén con lo que necesitaba, etc, etc. La herida no me dolía, podía moverme, subir y bajar escaleras, bañarme sola pero la verdad es que no he descansado.

Jack nació en lunes; el miércoles noté mis piernas  hinchadas, el jueves me asusté muchísimo porque todo mi cuerpo de la cintura para abajo estaba MUY hinchado. El pantalón de maternidad que tenía puesto (y que me quedaba grande en el embarazo) me apretaba, lo llenaba. Por la noche dormía con las piernas en alto y amanecía desinflamada, pero durante el día me volvía a hinchar.

El fin de semana, que mis papás no trabajan pude descansar. Me olvidé de todo y me dediqué a estar acostada con mi bebé y a dormir. ¡Qué diferencia! esos dos días fueron una gran ayuda. Me desinflamé completamente y me sentí mucho mejor.

Al momento en que estoy escribiendo esto han pasado 44 días. Mi herida aún no sana por completo – ni la física ni la emocional – está siendo un proceso más difícil del que imaginé. Me siento animada, feliz de tener a mis hijos sanos, a mi esposo (que también se está recuperando), agradecida por tener un lugar dónde vivir.

El nacimiento de Jack nos ha fortalecido como personas (incluida mi pequeña Belén), como pareja y como familia. Viendo en retrospectiva lo que pasamos viene una palabra a mi mente: resiliencia.

En lo personal esta vivencia me ha dejado experiencia y aprendizaje. Tal vez el más importante sea que ahora tengo más empatía y comprensión hacia las parturientas.

Gracias por todas las muestras de afecto que hemos recibido; también han sido muy importantes para nosotros. A pesar de la distancia y de que no conocemos físicamente a muchos de ustedes los sentimos cerca y ha sido reconfortante sentirnos apoyados.

¡Estoy segura que saldremos adelante!

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  1. Seguro que lo harán, son una pareja muy solida y muy trabajadora. Abrazos fuertes a los cuatro.

  2. Qué bueno que al final todo resultó en bienestar. Mil felicidades por la hermosa familia que son. Ojalá algún día podamos conocernos en persona.