Los adultos que fueron criados con castigos

criados con castigosHace unos días publiqué en Facebook lo siguiente: “¿Quieres disciplinar a tu hijo sin gritos, golpes y castigos?”  El motivo fue para hacer el aviso de que hay libros de Disciplina Positiva a la venta por medio de Escuela de Padres Primerizos. Recibí un comentario en esta publicación por parte de uno de mis amigos: “¿Aplica tambien para los compañeros de trabajo?”

Mi respuesta fue esta: “De hecho, la disciplina positiva tiene mucho que ver con la escucha activa que aplica para cualquier relación. La relación entre padres e hijos no deja de ser una relación humana. Estos libros tienen estrategias dirigidas específicamente a los niños, pero con un poco de imaginación y extrapolando las situaciones bien podrían aplicar a las relaciones entre adultos.”

Sé que la pregunta fue en broma, pero me dejó pensando mucho.

Cuando son adultos, ¿cómo se comportan en el trabajo los niños que fueron criados con castigos?

Esta duda me surgió precisamente por el comentario de mi amigo. Es obvio que algunos de sus compañeros de trabajo no están cumpliendo con sus deberes; la pregunta es ¿solamente hacen lo que se requiere si se les “grita” o “amenaza”?

A partir de ahí se me vino a la mente un aluvión de comentarios y anécdotas que he escuchado en las cuales el común denominador es que hay quienes hacen como que trabajan y solamente cumplen con sus responsabilidades cuando ven que empiezan a “rodar cabezas”. Es el típico: ya voy a trabajar bien, no sea que el siguiente despedido sea yo.

También hay jefes que tratan a sus empleados como si fueran un padre autoritario. Aquí se hace lo que yo digo porque por eso soy el jefe.

En ambos casos imagino niños criados con castigos.

Un jefe autoritario que fue criado con castigos. De niño sus padres le enseñaron que si no se portaba “bien” o no hacía lo que ellos decían se ganaría una buena reprimenda con su respectiva dotación de gritos y amenazas, además de un “merecido” castigo. El resultado es una persona que no sabe ejercer liderazgo sino que quiere hacerse obedecer infundiendo temor, gritando, amenazando o hasta insultando y humillando. Veo a una persona insegura y poco empática, que ve a sus empleados como inferiores… tal vez porque él así se sentía frente a sus padres.

Un empleado irresponsable que fue criado con castigos. Me aventuro a pensar que algunas de estas personas solamente hacen lo que deben cuando tienen a un capataz a su lado, cuando el jefe está encima lanzando amenazas  o gritando; tal como lo trataban sus padres para que obedeciera. También hay quienes aguantan los malos tratos en su trabajo porque piensan que se lo merecen o porque se sienten temerosos de lo que pasará si se quedan sin empleo. Entiendo que la preocupación por perder un empleo pero no concibo el permitir la humillación.

En mi post Como educar a los hijos sin premios ni castigos escribí que al utilizar este método el responsable es el adulto, no el niño; el niño no aprende a ser  responsable de su comportamiento. ¿Qué pasa cuando el adulto no está presente? Que el niño no sabe cómo comportarse. Veo lo mismo en esta relación jefe-empleado.

¿Qué piensas? ¿Crees que algunas personas se comporten así en el trabajo debido a que fueron criados con castigos?

Escuela De Padres Primerizos

 

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Comments

  1. Yo estoy completamente segura, como respetar si nunca fuiste respetado cuando estabas en una posición de inferioridad? como ser critico y autonomo si nunca tuviste la oportunidad de experimentar las consecuencias lógicas de las “desobediencias” para que luego las normas se cumplieran por la función que tienen? como no esperar el castigo o la recompensa si así es como te enseñaron a funcionar tanto en la casa como en el sistema escolar? Sacarse esos moldes no es fácil sobre todo por que entramos en el circulo vicioso de: es lo que todos hacen!!!

    Por eso al igual que tu hago todo lo posible para poner siempre en práctica la disciplina positiva ;)

    • He quedado sorprendida al atestiguar el comportamiento de algunas personas en el trabajo. Es triste y preocupante.

      Creo que en ocasiones perdemos de vista cuál es el objetivo al criar a nuestros hijos; nos quedamos en el presente, en que obedezcan cuando les decimos que recojan sus juguetes y no vemos más allá.

      Si empezamos desde casa podemos aportar nuestro granito de arena para cambiar el mundo.